Devocional: Cree y no dudes

Zacarías era un sacerdote judío y tenía una esposa llamaba Elisabet, ambos pertenecían a la familia sacerdotal de ese tiempo. La Biblia en Lucas 1:5-18 dice de esta pareja que eran justos a los ojos de Dios y cuidadosos en obedecer todos los mandamientos del Señor. Pero no tenían hijos porque Elisabet no podía quedar embarazada y los dos eran ya muy ancianos.

Cierto día Zacarías se encontraba sirviendo a Dios en el templo y un ángel del Señor se le apareció y le dijo: “…tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.” Para Zacarías era algo imposible, por eso le dijo al ángel: “¿Cómo puedo estar seguro de que ocurrirá esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.”

“Entonces el ángel le dijo: ¡Yo soy Gabriel! Estoy en la presencia misma de Dios. ¡Fue él quien me envió a darte esta buena noticia! Pero ahora, como no creíste lo que te dije, te quedarás mudo, sin poder hablar hasta que nazca el niño. Te aseguro que mis palabras se cumplirán a su debido tiempo.” Lucas 1:19-20 (NTV)

¿Qué aprendemos de este relato? Que hay consecuencias por no creer en las promesas de Dios. Zacarías quedó mudo por su incredulidad hasta que nació su hijo. ¿Cuándo Dios te dice algo por medio de su palabra, le crees? O ¿Dudas de lo que te dijo?

La falta de fe hace que el milagro no se cumpla o se retrase hasta que tú decidas creerle. En Hebreos 11:6 dice, que sin fe es imposible agradar a Dios. En Mateo 9:27-29 relata el milagro de dos ciegos, pero algo importante que Jesús dice es: “Conforme a vuestra fe os sea hecho.”

¿Te has preguntado cuantas bendiciones has perdido por no creer en Dios?

Si queremos que las promesas de Dios se hagan realidad en nuestra vida tenemos que creer y acercarnos a Él con fe. “por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones.” Hebreos 11:33.

Dios no es un hombre, por lo tanto, no miente. Él no es humano, por lo tanto, no cambia de parecer. ¿Acaso alguna vez habló sin actuar? ¿Alguna vez prometió sin cumplir? Números 23:19.

Oremos:

Dios amado, gracias por tu palabra y por enseñarme sobre la importancia de creer en ti. Hoy decido vivir por fe y esperar en tus promesas. Tú cambiarás mi vida, restaurarás mi familia, me darás un trabajo, prosperarás mi economía y quitarás mis preocupaciones. Porque para ti no hay nada imposible y eres fiel a tu palabra. Amén”.